Notificaciones
- May 8, 2025
- 4 min de lectura
- 3 comments
Viajar a China con Unai fue, sin duda, una experiencia... ilustrativa. Porque claro, cuando vas con alguien que lee más guías de viaje que etiquetas de champú, el aprendizaje está garantizado. Yo iba en modo happy flower, con la maleta a reventar de conjuntos pensados al detalle para cada día, y él, con su N’Book, listo para anotar datos históricos como si fueran recetas de cocina.
Nos unió el amor por los contrastes: yo, buscando el ángulo perfecto para mi outfit, y él, el dato más insólito sobre cada dinastía. Cuando decidimos visitar la Gran Muralla, ambos teníamos grandes expectativas. Yo soñaba con esa imagen de película que siempre había visto en Pinterest; él, con ver de cerca una de las construcciones más legendarias de la humanidad. Pero la experiencia, como suele pasar, fue muy distinta a lo que cada uno imaginaba.
Bienvenidos al caos imperial
Nuestro viaje comenzó en Beijing, ciudad caótica pero con una energía magnética. Nos alojamos cerca de la estación Dongsi, en un hutong restaurado con encanto local y gatos vagando como dueños del callejón. La primera mañana visitamos la Ciudad Prohibida (60 yuanes). Unai no tardó ni diez minutos en decir: “Tengo un dato curioso sobre este sitio: tardaron 14 años en construirla y vivieron 24 emperadores aquí”. Me reí, claro. Él tenía esa mezcla de guía turístico y comediante que hacía que aprender fuese divertido.
Luego subimos al mirador de Jingshan Park y él sacó su N’Book para anotar no sé qué historia sobre el suicidio del último emperador Ming. Yo, mientras tanto, buscaba el ángulo en el que el viento me despeinara lo justo para parecer natural.
Seguimos con el Templo del Cielo (34 yuanes), donde Unai explicó que el emperador rezaba allí por buenas cosechas, y que el templo está construido de forma que el sonido rebota creando un eco casi perfecto. Me hizo probarlo y sí, lo reconozco: fue mágico.
Pero lo que más ilusión me hacía era visitar la Gran Muralla. Yo tenía mi conjunto listo, un abrigo camel con cinturón y gorrito beige que hacía juego con mis botas. Todo estudiado. Queríamos un tramo impactante, así que fuimos a Badaling, que tiene conexión en tren desde la estación de Huangtudian y entrada por 40 yuanes.
Nada más llegar… caos. Montones de turistas, gritos, empujones, palos selfie por todas partes. Unai, con su tono irónico, soltó: “Este lugar tiene más historia que mis grupos de WhatsApp, pero hoy parece más bien un Black Friday”. Intenté mantener la calma. Buscamos un rincón sin tanta gente para hacer esa foto soñada. Pero cada vez que enfocaba, alguien pasaba delante. O me empujaban. O se ponían justo en mi plano.
Unai intentó distraerme con datos sobre la muralla: que tiene más de 21.000 kilómetros, que la mayoría de lo que se ve hoy es de la dinastía Ming… pero yo ya estaba en modo drama. “¡Espera, en esta foto salgo a contraluz!”, protesté por décima vez.
Me senté en una piedra. Estaba frustrada. Tanto esfuerzo, tanta preparación, para acabar en una estampida de gente peleando por una selfie. Unai se sentó a mi lado y, en un gesto inesperado, sacó de su mochila dos mandarinas y me dio una. “¿Sabías que en chino, regalar mandarinas simboliza prosperidad?”, me dijo. No supe si lo inventaba o no, pero en ese momento sonó bonito
La Gran Muralla no es solo un monumento, es un testigo silenciado de historias que resisten entre turistas y selfies.
Desde lo alto, otra perspectiva
Pasamos un rato sin hablar. Desde donde estábamos se veía un tramo más tranquilo de la muralla que se perdía en las montañas. Unai me contó que en ciertas zonas más remotas como Jinshanling o Simatai casi no hay turistas, pero que requieren más planificación y forma física. Me prometí que algún día volvería y caminaría por allí sin más ruido que mis pasos.
Después de ese día, cambiamos el chip. Visitamos el Distrito 798, una antigua zona industrial llena de arte contemporáneo. Unai estaba fascinado con una exposición sobre la Revolución Cultural, y yo encontré un mural que me hizo llorar. No por el arte, sino porque ese día decidí no forzar ninguna foto. Y me sentí libre.
Nos perdimos por Nanluoguxiang, donde Unai se emocionó con una tienda de libros de segunda mano en chino. Yo me compré unos pendientes artesanales en una boutique escondida. Cenamos pato laqueado cerca del lago Houhai, y él me explicó la historia de ese barrio que una vez fue residencia de la nobleza.
Y sí, también nos reímos mucho. Descubrí que detrás de ese aire intelectual, Unai tiene un humor sarcástico brillante. Su frase del día era: “Voy a necesitar otra maleta solo para todos los datos curiosos que he aprendido hoy”.
¿Y si la mejor foto no se toma?
Sin duda. Pero hay que ir con expectativas reales. China no es un destino cómodo ni predecible. Puede abrumarte, agotarte… pero también te enseña a mirar más allá del filtro.
La Gran Muralla me rompió un mito. No conseguí mi foto perfecta. Pero conseguí algo mejor: bajé la cámara, levanté la vista y vi lo que realmente importaba.
Con Unai aprendí que los viajes no son solo para posar, sino para entender. Que hay lugares cuya historia pesa más que cualquier outfit. Y que incluso en medio del caos, puedes encontrar momentos de paz… o una mandarina simbólica.
A veces, la mejor imagen no se sube a Instagram. Se queda contigo.
Nuestros NomaGuías te resumen los destacados de esta experiencia viajera
3 Lugares Culturales:
-
La Ciudad Prohibida (Beijing)
-
Templo del Cielo (Beijing)
-
Terra Cotta Warriors (Xi'an)
3 Lugares Instagrammeables:
-
La Gran Muralla (Badaling)
-
Distrito 798 en Beijing
-
Lago West (Hangzhou)
3 Lugares Foodie:
-
Pato laqueado en Beijing (Quanjude)
-
Mercado de Comida de Wangfujing (Beijing)
-
Mercado nocturno de Xi'an
3 comments
Elementum ut quam tincidunt egestas vitae elit, hendrerit. Ullamcorper nulla amet lobortis elit, nibh condimentum enim. Aliquam felis nisl tellus sodales lectus dictum tristique proin vitae. Odio fermentum viverra tortor quis reprehenderit in voluptate velit.
Daniel Adams
3 days agoLorem ipsum dolor sit amet, consectetur adipiscing elit, sed do eiusmod tempor incididunt ut labore et dolore magna aliqua. Ut enim ad minim veniam, quis nostrud exercitation.
Kristin WatsonsAuthor
2 days agoSed ut perspiciatis unde omnis iste natus error sit voluptatem accusantium doloremque laudantium, totam rem aperiam, eaque ipsa quae ab illo inventore veritatis et quasi architecto beatae vitae dicta sunt explicabo. Nemo enim ipsam voluptatem quia voluptas sit aspernatur aut odit aut fugit.